La Intersección no es solo un punto de encuentro, es un espacio donde el cuerpo y la palabra se responden, se contradicen, se acompañan. Javier Moro escribe desde la introspección, construyendo ritmo incluso en el silencio; Berta María Hernández López, desde la danza balinesa, traduce lo que no siempre se puede decir, en movimiento y presencia. En medio de ese cruce, Tríptico abre una conversación que no busca cerrarse, sino desplegarse a los múltiples caminos donde las artes convergen.