Ajmátova y Stalin, la poesía como arma contra la dominación del pensamiento

Entrevista a Alberto Ruy Sánchez, sobre El expediente Anna Ajmátova

 

 

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Anna Ajmátova fue una de las grandes figuras poéticas rusas del siglo pasado. Nacida como Anna Gorenko en el seno de una aristocrática familia tártara en 1889, se cambió el apellido por el de su bisabuela, Ajmátova, cuando su padre se negó a que su respetable apellido fuera vinculado a la poesía. Anna formó parte de la llamada Generación de Plata rusa, y fue un poeta renovadora, rebelde, fascinante, que se entregó en cuerpo y alma a la poesía, a pesar de la persecución sufrida a manos de las autoridades soviéticas. Estudió derecho, latín, historia y literatura entre las ciudades de Kiev y San Petersburgo. En 1912 se casó con el también poeta Nikolái Gumiliov, con quién viajaría a Italia y Francia, en donde conocería al pintor Amadeo Modigliani, con quien la unió una apasionante relación. En ese año también apareció su primer libro de poesía, cuando ella ya formaba parte del grupo poética “Acmeísta”, una escisión de los Simbolistas.
Con el triunfo de la Revolución Comunista, Ajmátova y su esposo formarían parte del grupo de intelectuales perseguidos por los revolucionarios. Su esposo sería fusilado en 1921, acusado falsamente de pertenecer a una conspiración política. Mientras que su hijo, Lev, fruto de la relación con Gumiliov, sería arrestado durante varios años, solo por el hecho de ser hijo de estos brillantes poetas, mientras que la misma Anna estaría presa de manera domiciliaria durante varios años. Pero primero se le prohibiría publicar y después escribir. Su casa sería vigilada de manera permanente y el dictador Stalin mandaría instalar una estatua frente a su ventana, para impedirle ver el árbol que crecía en el parque de enfrente de su casa, al cual ella le dedicó un poema. Después el mismo Stalin mandaría instalar un micrófono, que, de manera visible en la cocina del departamento, la grabaría en todo momento. Desde ahí, ella se tendría que reportar de manera periódica, si quería evitar que a su hijo Lev le ocurriera algo en la prisión. Aun así, Ajmátova logró escribir y publicar de manera clandestina su poema más importante, Réquiem, en el que explicaba que en la Unión Soviética los únicos que estaban en paz eran los muertos y los vivos pasaban su vida de un campo de concentración a otro.
Anna fue una luz de libertad, de rebeldía, de poesía. Como nos dice en entrevista el escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez, la vida de Anna Ajmátova fue una tragedia. Una tragedia que trasciende el tiempo y que está llena de dignidad. El Expediente Anna Ajmátova es la más reciente novela del escritor mexicano nacido en 1951, publicada por Alfaguara, es una obra que revisita la vida y las vicisitudes de la poeta y de su época. Una obra contada a partir de la vigilancia estrecha a la cuál fue sometida la poeta a partir del deseo de control por parte del poderoso. La relación entre la poeta y Stalin es una relación entre el poder de la libertad y el deseo del poder por controlarlo todo, hasta los sueños, hasta las palabras. Anna Ajmátova nos dejó obras poderosas, inmaculada, que trastocan el sentido del tiempo y de la palabra.

 

La entrevista completa puede ser leída en La Jornada de Aguascalientes

 

 

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