Desmitificar la conquista de México una entrevista a Omar Nieto
Por Javier Moro Hernández
La conquista del imperio azteca es probablemente uno de los hechos históricos más importantes del siglo XVI. Un hecho que, por supuesto, marca el carácter de lo que somos como país; México, pero que por otro lado, influiría de maneras notables en el mundo occidental, por la riqueza natural del territorio que ahora es nuestro país. Pero también por la profundidad de las culturas mesoamericanas que habitaban el territorio que ahora conocemos como México. Pero este hecho cultural, esta influencia cultural está poco estudiado, poco valorado, porque lo que prevalece es la visión de los vencedores, es decir, la historia contada a través de las miradas de los españoles que, encabezados por Hernán Cortés, llegaron hasta el centro del Imperio Azteca y se maravillaron, como nos cuenta Bernal Díaz del Castillo, ante la magnificencia y lo imponente de la capital del imperio mexica.
Pero aún falta mucha historia por contar, por conocer. Pero es este hecho histórico, el que le permite al escritor mexicano Omar Nieto (Puebla, 1975) contarnos una historia sobre la posibilidad de que la historia hubiera sido otra. ¿Qué hubiera pasado si Cuitláhuac no hubiera fallecido de viruela? ¿Qué hubiera pasado si Cuitláhuac hubiera regresado de las nieblas de la enfermedad para encabezar a las fuerzas mexicas dispersas y las hubiera unificado con otros reinos y poblaciones indígenas, para enfrentar a las fuerzas de Cortés? ¿Qué hubiera pasado si los ganadores de las guerras de conquistas hubieran sido los reinos indígenas? El juego secreto de Moctezuma, es el título de la novela de Nieto publicada por la editorial Harper-Collins, que nos da cuenta de estas posibilidades. Una ucronía que cambia las posibilidades del juego de la historia. Una novela profundamente conocedora de la historia, de las alianzas y del panteón de las divinidades de los pueblos indígenas. Una novela, en la que Cuitláhuac, como sobreviviente de la muerte y de la caída de la capital del Imperio Azteca, también entiende que es necesario cambiar la visión indígena, esa en donde la guerra era parte de la religión, esa en donde la guerra es un arte sagrado, esa en donde las alianzas son sagradas, para “jugar” con las mismas reglas crueles, inmisericordes, de la guerra al estilo occidental.


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