Matrias
Matrias
Nuestras patrias son muchas y variadas:
La nostalgia de los juegos de la infancia.
Las voces de nuestros padres.
Los ruidos de nuestras calles y de nuestros
barrios.
El silencio de nuestras noches.
La lluvia que caía toda la tarde y que se
estrella a las ventanas de tu cuarto en el segundo piso de una casa
ubicada en un barrio popular de una enorme
ciudad.
Mis patrias son diversas y variadas:
La comida de mi madre.
El camino de tierra hacia la casa de mis
abuelos.
El árbol de guayaba frente a la casa de mis
tíos.
El patio de cemento de una unidad
habitacional en donde jugaba fútbol.
El campo,
Mitad de tierra,
Mitad de pasto,
Del colegio
En el que pasaba los recreos jugando fútbol
Nuestras patrias son tan variadas
como los cielos que nos han acompañado,
Como los atardeceres que nos han arropado,
Como las noches que nos cobijado,
Como los ríos que hemos navegado,
Como la arena que hemos caminado.
Nuestras patrias son luminosas como el cielo
del desierto,
Tan amplias como las noches selváticas,
Tan frías como las banquetas de nuestras
amadas ciudades.
Mis mañanas son tan parecidas al cielo,
Al sueño,
Al amor.
Mis mañanas son tan parecidas al abrazo
líquido del plátano frito.
¿Cuánto podemos extrañar nuestra infancia?
Somos herederos de esos días en los que todo
es presente,
En los que todas las mañanas son una misma,
Somos hijos de esos días eternos,
En donde el sol se confundía con la lluvia.
En donde el sol se confundía con la noche.
Días en lo que todo pasaba como un flujo
eterno.
Somos herederos de un instante que ya no
existe.
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