Estados Unidos no nos necesita; nos explota

                                           Estados Unidos no nos necesita; nos explota

 


Trump dice que ellos no “necesitan” a los países de América latina.


Muchos latinos se refieren a las personas que están siendo deportadas como “delincuentes” que no respetan las leyes y que la culpa es de ellos que deciden cruzar ríos, selvas, montañas, desiertos, exponiendo sus vidas, para llegar a un país a vivir de “flojos” y “mantenidos.”
 

Otros dicen que la culpa es de nuestros políticos que no saben administrar nuestros países,
 

Y en parte sí, pero muchos de estos políticos y nuestras clases dirigentes han respondido durante años a los intereses y a las presiones de Estados Unidos y a su destino manifiesto: “América para los americanos (entiéndase USA)
 

Los países latinoamericanos nacimos endeudados. Y seguimos endeudados. Las guerras de independencia no fueron baratas. Haití, de hecho, sigue pagando una deuda enorme a Francia por lograr su independencia. El 40% de los presupuestos de nuestros países se van a pagar esas deudas.
 

Pero muchos ciudadanos latinoamericanos desconocemos nuestra historia. Trump dice que Estados Unidos no “necesita a América latina”, pero bien que nos han explotado, nos han invadido, nos han bombardeado, nos han impuesto dictadores militares, han ayudado a asesinar líderes sociales, líderes campesinos, bien que nos han impuesto mega obras destructoras de nuestros recursos naturales, han entrenado a fuerzas militares y paramilitares que generaron genocidios como el que sucedió en Guatemala en la década de los ochentas del siglo pasado en contra de los pueblos indígenas. Han atacado a las incipientes democracias latinoamericanas promoviendo golpes de estado, como el de Arbenz en la misma Guatemala y el de Allende en Chile. Atacaron a los movimientos sociales, sindicales, campesines en diferentes países.
 

Baste un ejemplo: en la novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez se narra la famosa Masacre de las bananeras, cometida por el ejército colombiano, por ordenes del presidente de aquel momento, en contra del movimiento sindical, que buscaban mejores condiciones laborales para los trabajadores de los campos de banano de la costa caribe colombiana. La empresa monopólica, dueña de los terrenos y de prácticamente la vida de los trabajadores era la United Fruit Company. Empresa norteamericana que fue la dueña absoluta de la vida de cientos de personas desde Guatemala hasta Colombia. Norteamericana.
 

Estamos hablando de principios del siglo XX.
 

A finales de ese siglo, y principios del presente, la misma empresa, ahora con otro nombre, Chiquita Brands, financió (como fue juzgado y condenado en Estados Unidos) a grupos paramilitares colombianos para que atacarán al movimiento sindical colombiano, solo que ahora en la costa del Pacífico.
 

No, Estados Unidos no nos necesita. Estados Unidos nos explota, nos expolia, y ha ayudado a profundizar las condiciones de pobreza y desigualdad que obligan a muchas personas a buscar un mejor futuro dentro del mismo Estados Unidos.
 

Hace un año vi la obra de teatro La Tempestad de Shakespeare en el Colegio de San Ildefonso, actuada por jóvenes y niños migrantes de Nicaragua, Venezuela, Honduras. Al final hubo una plática, y Teresa, una joven hondureña comentó que ella extrañaba su casa, a su abuelita, su tierra. Mucha gente no migra por gusto, sino por necesidad.
 

Estados Unidos no nos necesita, nos ha explotado.
 

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